Por Disney hacia Dios

El Secretario de Comunicación explica las nuevas claves comunicativas de la Santa Sede

Edoardo Viganó: "En todo cambio hay resistencia. Es natural. No es pecado. Forma parte de lo humano" Pide que se vuelva a dar clases de retórica a los seminaristas, para que las "homilías dejen de ser aburridas"

De 53 años (joven para lo que se estila en su 'empresa') y apuesto, Dario Edoardo Viganó encarna, incluso físicamente, los nuevos vientos que soplan en la maquinaria comunicativa de la Santa Sede. El año pasado, el Papa le nombró nada menos que prefecto de la Secretaría de Comunicación del Vaticano. El único prefecto (ministro, en lenguaje civil) que no es cardenal y ni siquiera obispo, a pesar de lucir el título honorífico de monseñor. Y el máximo responsable de la reforma del imponente aparato comunicacional de la Santa Sede.
El nuevo ceo de la comunicación vaticana pasó por Madrid y explicó las nuevas claves comunicativas de la Santa Sede a los delegados de comunicación de las diócesis españolas, reunidos en Añastro, la sede de la Conferencia episcopal. Una reforma profunda y compleja, fácil de plasmar en diapositivas, pero mucho más difícil de llevar a la realidad.
Y es que la Iglesia católica "en tiempos de Francisco" lo está reformando todo, porque los nuevos tiempos y la evangelización "exigen siempre mucha creatividad". Todavía más hoy, si cabe, porque estamos en plena "cultura digital" y en "pleno gran cambio de era". Y en esta nueva época hay que "encarnar" también el cristianismo.
Para explicar la reforma de los medios vaticano, Viganó la encuadró en los "elementos centrales del pontificado de francisco". Entre ellos, la misericordia, que "no es un tema posible, sino una exigencia". Una misericordia que, a su juicio, tiene que verse, notarse incluso externamente. Para de esta forma "pasar de una iglesia imperial a una Iglesia evangélica".
Se trata de "cambiar el estilo de la Iglesia", dejar atrás la pirámide para pasar al círculo de una Iglesia más corresponsable y más sinodal y centrada en su "misión de comunicar". Abandonar "la lógica de los cortesanos y de las cortes y pasar a la de la misericordia". Porque, como suele decir el Papa, "no es posible hablar con libertad y vivir como príncipes".

Para aterrizar este marco y los grandes principios, el prefecto vaticano no escamoteó la autocrítica a las deficiencias comunicacionales de la Iglesia católica. Por ejemplo, denunció la falta de aprendizaje de la retórica en los seminarios de todo el mundo. Y eso se traduce "en homilías poca preparadas y profundamente aburridas".
Un doble pecado clerical. Porque, amén de aburrir, se desperdicia la única ocasión en la que muchas personas, que asisten sólo a la misa de los domingos o a acontecimientos especiales como los funerales, podrían profundizar en el Evangelio. ¿Dónde están los grandes predicadores de antaño? De ahí que Viganó pida que "se vuelva a introducir clases de retórica en los seminarios" y que los curas aprenda de los anuncios, de la comunicación publicitaria, "capaz de proponer historias creíbles con pasión en 30 segundos".
Para predicar con el ejemplo, Edoardo Viganó presentó las grandes características y retos de la comunicación vaticana hoy. La reforma está en marcha desde el 2015 y terminará en 2018. Al final, Roma quiere conseguir una comunicación "multilingüística, multicultural, multimedia y pluralista".
Más en concreto, se trata de reunificar los diversos organismos que en el Vaticano se venían ocupando de la comunicación, reorganizarlos y hacerlos eficaces. Pero "sin cortar cabezas, sin despedir a ninguno de los actuales 700 trabajadores" y reduciendo costes, para bajar sustancialmente de los 28 millones de euros anuales que se gastan hoy.

Incluso sin despedir a nadie, el proceso de reorganización está produciendo cierto malestar en algunos ambientes vaticanos, pero Viganó le resta importancia. "En todo cambio hay resistencia. Es natural. No es pecado. Es fisiológico. Forma parte de lo humano", dijo. Y, refiriéndose a los medios, pero dejando entrever que la máxima se puede aplicar al conjunto de las reformas papales, añadía: "No se puede hacer una reforma contra las personas, sino con las personas".
En este proceso de reformas de la comunicación,el Prefecto también indicó que próximamente nacerán otros tres "departamentos". Uno "tecnológico", que deberá integrar horizontalmente las competencias de los diferentes medios de comunicación vaticanos con el objetivo de obtener "una visión unitaria", llevar a cabo inversiones más eficaces "y no multiplicar las iniciativas".
Otro "teológico pastoral", que asumirá el papel que ha desempeñado hasta ahora el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, desde la preparación de los mensajes papales hasta las relaciones con las diferentes Conferencias Episcopales del planeta. Y, por último, un departamento "editorial", que pueda "concertar en los diferentes medios la comunicación de dentro hacia afuera".
Entre las novedades más concretas de la nueva etapa comunicativa vaticana, Viganó destacó "los cursos breves para que los cardenales aprendan a comunicar en televisión", crear una cuenta del papa en Instagram, transformar por completo los portales web del Vaticano o buscar consultores "de todo el mundo y que estén en activo".
En definitiva, el próximo modelo comunicativo del vaticano será, como reconoció el prefecto Viganó, "similar al de la Disney, porque nos pareció el modelo más profesional y mejor integrado". Un modelo sin dibujos animados, pero que busca la máxima penetración en el mercado tan cambiante de las comunicaciones globales. Por Disney hacia Dios.

(José Manuel Vidal, 27 de enero de 2016 www.periodistadigital.com)

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